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Carta de presentación: cómo escribirla y un ejemplo

Dopplio Team21 de agosto de 2026 · 4 min de lectura

Una carta de presentación es un texto corto, de tres o cuatro párrafos, que acompaña tu currículum y explica una sola cosa: por qué tú y por qué esta vacante. No repite la hoja de vida. La conecta con la oferta concreta que tienes delante.

La mayoría de las cartas que reciben las empresas fallan por lo mismo: son la misma carta enviada a treinta vacantes, con el nombre cambiado. Se nota en la primera línea, y una vez que se nota, no se lee el resto.

Carta de presentación y carta de motivación: la diferencia

Se usan casi como sinónimos y en la práctica se parecen mucho, pero no son lo mismo:

  • Carta de presentación. Acompaña una postulación a un empleo concreto. Es breve y va al grano: qué sabes hacer y por qué encaja con lo que piden.
  • Carta de motivación. Se pide más en el ámbito académico, en becas, en prácticas y en algunos procesos europeos. Pesa más el porqué: tus razones, tu interés en esa institución, hacia dónde vas.

Si la oferta no especifica cuál quiere, escribe una carta de presentación. Es la que sirve en más situaciones.

Qué lleva, párrafo por párrafo

Párrafo 1: por qué escribes. El puesto exacto y dónde lo viste. Si alguien te refirió, va aquí, porque es lo más valioso que puedes decir. Una o dos líneas, sin rodeos y sin "me dirijo a ustedes con el fin de".

Párrafo 2: por qué encajas. Uno o dos logros concretos, con cifras, elegidos porque responden a lo que pide esa oferta. No los tres que más te enorgullecen, sino los dos que ellos pidieron.

Párrafo 3: por qué ellos. Algo real de la empresa: un producto, un proyecto, un mercado en el que están entrando. Una línea basta, y tiene que ser verdad. Si es genérico, resta.

Párrafo 4: el cierre. Que quedas disponible para conversar. Sin ruegos y sin disculpas.

Media página. Nunca más de una.

Ejemplo de carta de presentación

Texto para copiar
[Ciudad], [fecha]

Estimado equipo de [Empresa]:

Les escribo para postularme a la vacante de [cargo] publicada en [portal]. Trabajo en [área] desde hace [X] años, con foco en [especialidad que pide la oferta].

En [empresa anterior] me encargué de [responsabilidad], donde [logro con cifra: reduje/aumenté/manejé X]. También [segundo logro concreto relacionado con la oferta]. Vi que en la vacante buscan [requisito textual de la oferta], que es justamente lo que vengo haciendo en [contexto].

Me interesa [Empresa] en particular por [razón real y específica: un producto, un mercado, un proyecto público].

Quedo atento a la posibilidad de conversar.

Atentamente,
[Nombre completo]
[Teléfono] · [Correo] · [LinkedIn]

Si no tienes experiencia

El párrafo 2 cambia, el resto no. En lugar de empleos, usa lo que sí tienes: un proyecto de la universidad con un resultado medible, un trabajo voluntario donde coordinaste gente, un curso aplicado a algo real. Lo que no funciona es rellenar con adjetivos sobre ti mismo. "Proactivo y responsable" no dice nada; "coordiné a seis personas durante un semestre" sí.

El error que hace que no la lean

Enviar la misma carta a todas las vacantes.

Se detecta al instante porque el párrafo 2 habla de logros que no tienen relación con lo que pide la oferta, y porque el párrafo 3 podría estar dirigido a cualquier empresa. Un reclutador que ve veinte cartas al día reconoce el patrón sin esfuerzo.

La solución no es escribir de cero cada vez. Es tener una base sólida y cambiar de verdad dos cosas en cada envío: los logros del párrafo 2, elegidos según lo que pide la oferta, y la razón concreta del párrafo 3.

Ahí es donde encaja Dopplio: pegas la oferta, subes tu currículum, y la herramienta te muestra qué pide la vacante que no está en tu documento, y genera una carta de presentación a partir de esa misma oferta para que la ajustes. Puedes probarlo gratis: convierte tu currículum a formato ATS y, desde la misma cuenta, pega la oferta para ver qué falta y generar la carta. Y si quieres rehacer el currículum desde cero, está el creador de currículums.

La carta no sustituye al currículum

Vale la pena decirlo claro: en muchos procesos la carta la lee una persona, pero el currículum lo lee primero un programa. Los ATS ordenan las postulaciones según cuánto coincide tu currículum con la oferta, y una carta excelente no compensa un currículum que el sistema no logra leer. Si vas a dedicarle una hora a tu postulación, la primera media hora va al currículum. Lo explicamos en hoja de vida ATS. Y la otra carta de una búsqueda, la de salida, tiene sus propias reglas: carta de renuncia, que es lo contrario de esta, porque ahí no hace falta explicar por qué.

Preguntas frecuentes

¿La carta de presentación sigue siendo necesaria?

Cuando la oferta la pide, sí, y no enviarla te descarta. Cuando es opcional, es una de las pocas formas de diferenciarte entre candidatos con currículums parecidos.

¿Qué extensión debe tener?

Media página. Tres o cuatro párrafos, entre 150 y 250 palabras.

¿Va en el cuerpo del correo o adjunta?

Si postulas por correo, en el cuerpo, y el currículum adjunto en PDF. Si es un portal con campo de carta, ahí. Si el portal pide adjuntarla, PDF.

¿Puedo usar la misma carta cambiando el nombre de la empresa?

Es exactamente lo que se nota. Cambia los logros y la razón por la que te interesa esa empresa; el resto puede repetirse.

¿Se firma?

Si va en PDF, una firma escaneada o el nombre escrito basta. En el cuerpo de un correo no hace falta.
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